miércoles, 9 de octubre de 2019




¿Sabías que el paradero de los restos de Ernesto "Che" Guevara fue un misterio durante más de veinte años desde su ejecución en La Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967 junto a otros guerrilleros?

La mayoría de las descripciones oficiales aseguraron que el cadáver había sido incinerado y las cenizas lanzadas desde un avión sobre la selva. 

Sin embargo, las posteriores investigaciones determinaron que el cadáver fue trasladado desde la localidad de La Higuera, donde fue asesinado, hasta Vallegrande el 11 de octubre de 1967, dos días después de que fuese capturado y ejecutado por el Ejército boliviano en colaboración con la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA).

Guevara había esperado junto al resto de sus compañeros.  

Entonces Félix Ismael Rodríguez, agente de la CIA, apareció ante ellos. 

Cuenta Rodríguez que el silencio era tan grande que terminó por incomodarlo: "Comandante, lo siento, pero van a ser ejecutados".

"Sé que viene a matarme. Apunte bien. Dispare, cobarde, que sólo va a matar a un hombre", sabiendo de su final fue la última frase que el Che Guevara dijo ante su asesino, el sargento boliviano Mario Terán.

Aquel 11 de octubre de 1967 fue trasladado por los soldados al lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta, donde permaneció en exhibición pública y con grandes cantidades de formol para evitar su descomposición.

Hasta la zona se acercaron cientos de personas, entre ellas monjas y mujeres de la villa que señalaron su parecido con Jesucristo y le cortaron mechones de pelo para preservarlos como talismanes. 

Por su parte, los soldados y funcionarios se quedaron con las cosas que el Che llevaba al morir.

Después de la presentación ante los ciudadanos del cuerpo del Che, como estaba previsto y como era común entre los guerrilleros, hicieron desaparecer el cadáver, no sin antes cortarle las manos para conservarlas como prueba de la muerte.

A lo largo de la historia, existieron diferentes versiones sobre el destino final del cadáver. 

El General Juan José Torres declaró que el cuerpo había sido incinerado, mientras que el General Alfredo Ovando afirmó lo contrario.

El lugar donde el Che estaba enterrado permaneció oculto hasta el 21 de noviembre de 1995, 26 años más tarde de su muerte, y para sorpresa del general retirado Mario Vargas Salinas, que declaró a la prensa que el Che había sido sepultado bajo la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto de la localidad de Vallegrande.

Ante el revuelo formado por las declaraciones, el presidente de Bolivia en aquella época, Gonzalo Sánchez de Lozada, firmó un decreto mediante el cual autorizaba iniciar la búsqueda y ordenó a soldados bolivianos comenzar la labor en terrenos adyacentes al servicio de caminos, vivero, cementerio, hospital y la cañada del Arroyo. Hasta marzo de 1996 se exhumaron 210 fosas.

No fue hasta principios de julio de 1997 cuando se produjo el punto culminante de las tareas de búsqueda, tras el hallazgo en la fosa número 7 de una osamenta a la que le faltaban las manos. Más tarde, otras evidencias como la prominencia del cráneo y la ausencia del molar superior izquierdo confirmarían que se trataba de los restos del Che Guevara.

En Santa Clara recibió homenaje por ser la ciudad donde Guevara consolidó el triunfo revolucionario.

Fidel Castro le rindió honores militares y encendió una llama eterna.

Se erigió una plaza que, actualmente, lleva el nombre de Ernesto Che Guevara. 

Allí en el mausoleo puede leerse la carta despedida de Guevara a Fidel y a todo el pueblo cubano:

"Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti", reza una de las conocidas frases.

#mausoleoCheGuevara
#SantaClara

martes, 3 de diciembre de 2013

Sobre la Marca AC y otras hierbas.

Conversaba hace unos días con varios viejos amigos, o tíos más bien dicho, amigos de mi padre que me enrostraban muchas dificultades para hacer una Asamblea Constituyente.

La memoria del plebiscito viciado del ´80 aun los tiene decepcionados y con una desconfianza enorme.

El tio Lucho me decía: “cuando llegué a la escuela, aparte de estar llena de milicos, mi parte en el libro ya estaba firmada…vote que si pensando en otra cosa…nunca imaginé la cagaita que nos estábamos mandando…y en ese entonces, a quien le reclamabai ?…al primero que reclamaba, le metían un tunazo.”

La tia Merdcedes contaba: - “Yo trabajaba en la Panal y nos sacaron en una camionetas porque estábamos con turno ese fin de semana…nos llevaron a votar y en la combi nos decían que votáramos que si no má, que no nos calentáramos la cabeza.”

El tio Lalo fue más agudo…-“ nunca supimos lo que votamos.”

Trate de explicarles que era la Constitución o Carta Fundamental, trate de explicarles que es una Asamblea Constituyente, les conté lo que me enseñó Rodrigo Mora sobre experiencias en Colombia, en España, les dije que era compuesta por todos, que era verdaderamente democratica y ellos insistían en hablar de la forma, del como, de que no confiaban en nadie, de que a Bachelet no le interesa, de que el duopolio, de que los políticos ladrones, de que era otra movida para darle pega a otros weones, les dije que esos temas, si bien, podemos o no estar de acuerdo, son la mejor herramienta que tienen los políticos conservadores para embolinarnos la perdiz e insistir en solo reformas y no una NUEVA Constitución, les decía yo, primero debemos marcar territorio, – por favor marquen AC, nadie los está mirando, nadie lo está siguiendo, no anularan el voto, vote por quien Ud quiera, pero marquen AC. Una vez que contemos los votos marcados, le diremos al mundo que la gente de Chile ha expresado una necesidad legitima de cambiar la Constitución.

El tío Lalo me decía…y que tanto con la constitución si nadie la lee…parece que con su qué la escribieron rara pa que uno no la entienda…!! Se enojaba el tío.

No es fácil hablar de Asamblea Constituyente en los barrios y en las poblaciones, el tema aun no es comprendido, por muchas variantes, pero sobre todo por el miedo a informarse, por vergüenza a volver a sentir que son los culpables de todos los males.

Los vecinos saben que la constitución es mala, pero solo porque la hizo Pinochet y en Dictadura, no por su contenido. Hay confusión, hay interpretaciones erradas, hay conceptos incomprendidos cada vez que se explica la situación. Claramente nos falta Educación Civica.

Siento que nuestra tarea apunta para ese lado, ayudar a la gente entender el problema, ayudar a los vecinos a comprender las atrocidades que esta Constitución permite.

Para eso el trabajo no puede quedarse en un centro cultural del barrio italia, debemos llevarlo al barro, debemos hacerlo más sencillo, más ameno, mas amistoso, debemos discutirlo con los vecinos, con los comerciantes, con los mapuches, con los lisiados, con las lesbianas y los gay, con los pobres, con los presos, con los estudiantes y los profesionales, con los bomberos y con los pacos, con los ancianos y con los niños…con todo Chile.

Debemos hacer una Gran Gira Barrial por una Nueva Constitución, hay que llevar al profesor Atria a los campamentos, a las parcelas, a las JJVV, a las canchas, a las sedes, a los centros culturales, contarles la verdad de la milanesa a los pobladores, agradecemos la idea de 100 intelectuales que se atrevieron a poner el tema en la mesa, pero esto ya no les pertenece, ahora es de todos nosotros.

Si no somos capaces de hacer entender el problema de nuestra Constitución a la gente, la marca AC valdrá menos que la marca del Zorro.

La tarea recién comienza.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las fonolas




Papá -me preguntó el Silvio mientras subíamos al auto del Juanito que nos dejaría en la escuela- ¿cómo suenan las gotas de lluvia en las fonolas ?...lo miré y me vino un escalofrió.

Tengo trancas de pobre les digo a mis amigos. No como postre, nunca había postre en mis almuerzos, odio el barro, soy un fans del cemento, el olor a vino me aterra, una gotera me descompone el alma, una tetera negra me asfixia, el vapor que sale del cuerpo cuando entramos a la casa me hace sentir mareo, cagar en un baño de pozo me da miedo, tengo una fobia absoluta a los ratones y las lauchas, odio el ulpo, sentir los pies mojados por los zapatos rotos me entristece, trancas de pobre digo yo, recuerdos de cuando nacimos con mis hermanos en la población Robinson Rojas de Renca, la toma de agosto del 73 uno de los primeros campamentos, a un par de meses antes del golpe y la dictadura.

Todo eso se me vino a la memoria cuando el Silvio me lanzo a quemarropa la difícil pregunta : ¿Cómo suenan las gotas de lluvia en las fonolas? Se me hizo un nudo en la garganta, no sabía que decirle, no sabía que responderle. Suenan fuerte le dije, suenan tan fuerte que a veces parecen granadas, pensé decirle eso pero tiene 10 años. Solo terminé diciéndole que suenan fuerte y que no dejan dormir y le conté que aún hay muchas familias que sienten ese ruido cuando llueve y que tenemos que luchar para que eso no siga ocurriendo. ¿Y cómo se lucha ? Me contra preguntó. Estudia le dije, sácate buenas notas, aprende, conoce, comparte, piensa que te gustaría hacer cuando grande para que todos seamos mejores personas, - quiero ser futbolista - me dijo - quiero ganar mucha plata y comprarte una casa grande y un auto para que no tengamos que pedirle al tío Juanito que nos traiga, pero además, voy a hacer un edificio gigante, un hotel gigante donde llevaré a todas las personas que viven en la calle, así como el estadio del Víctor Jara - me dijo.

Obviamente el fue más honesto que yo, no me dijo que quería ser doctor ni arquitecto, ni nada, nada más…solo dijo que quería jugar futbol, ganar plata y hacer cosas bonitas…y yo no fui capaz de decirle como suenan las gotas de lluvia en las fonolas…me guardé la respuesta, la puse en mi corazón…no podía decirle que suenan como balas, que se siente la rabia del cielo, que sofoca el silencio de la noche y que no nos dejan dormir de puro miedo, que a veces las fonolas salen volando, que se rajan, entonces queda todo al descubierto, todo se moja…solo le dije suena fuerte…pero quise decirle que suenan como los gritos de la gente en la marcha, como los gritos desesperados por la injusticia, por la golpiza, por la desigualdad, por nuestros trabajadores, que suena como el llanto de los niños, que suena como un montón de caballos sueltos en la noche bajando de los camiones militares.

Tengo trancas de pobre, suena un poco resentido, pero es cierto, he vivido mi vida tratando de no ser pobre y de darle a nuestros hijos un buen pasar y dejarles un mejor país, pero ellos son más inteligentes que nosotros, saben que eso existe, saben que no está pareja la cancha, saben que aún quedan 30.000 familias que viven en campamentos y otras tantas de allegados, donde el ruido de las fonolas es el monstruo del invierno, pero saben que tenemos que seguir luchando, desde cada vereda, desde cada escenario todo suma, tenemos que seguir aprendiendo para luchar con más fuerzas, tenemos que organizarnos y trabajar mucho,  hay  que seguir luchando para que las gotas desaparezcan de la noche, tenemos que golpear todas las puertas necesarias, hacer de todos una gran fuerza, salir a la calle si es necesario, para que nos escuchen como a las gotas en las fonolas, para que no nos inundemos, para que no haya más barro, para que nadie se moje y pase frío, hay que lograr que la lluvia caiga fresca en nuestros patios y riegue nuestras plantas, que lluevan buenas voluntades para hacer mejores políticas sociales, que llueva mucha esperanza, que llueva fuerte sobre nuestros ríos y que el agua sea de todas las personas…para eso tenemos que organizarnos y seguir luchando.

¿Sabías que el paradero de los restos de Ernesto "Che" Guevara fue un misterio durante más de veinte años desde su ejecución...